Proyecto de reforma del Ayuntamiento publicado ayer en Diario de León.
¿Crisis? ¿Quién dijo crisis? En Valencia de Don Juan no ha llegado nada de eso, bueno, sí, pero únicamente para las pymes y autónomos que lo están pasando mal junto a los centenares de despedidos por los Eres de las 'grandes' factorías coyantinas.
Sin embargo, nuestro Excelentísimo Ayuntamiento no está en crisis, o al menos no parece estarlo, qué guasa. Ello queda en evidencia al leer la noticia que ayer publicaba el Diario de León. Nuestro gobierno local va a destinar unos 200.000 euros en lavar la cara justamente a su sede, la Casa Consistorial.No negamos la necesidad de tal acción, pues cuando a finales de los años 1960 -en pleno desarrollismo- el bello y añorado Ayuntamiento anterior era declarado en ruina (junto al Teatro Coyanza) y entre 1970 y 1975 se proyectó y edificó la actual construcción, autoría del arquitecto Ramón Cañas Represa quien contó como aparejador con el actual Concejal de Urbanismo, el popular Mariano Fernández Pérez.
Fotografía del viejo consistorio coyantino. Colección Alcón.
La dudosa estética del nuevo consistorio -que además por entonces vio como enfrente se construia el mastodóntico bloque de un establecimiento de muebles- fueron pronto puestas en entredicho por la ciudadanía que siempre entendió que ambos edificios atentaban notoriamente contra la arquitectura de la Plaza Mayor.Los años pasaron y a la llegada de Mariano Fernández como concejal, rápidamente trató de corregir sus propios errores acometiendo una profunda reforma de la Casa Consistorial. Primero interior -aunque de dudoso gusto en la elección de las carpinterías exteriores, de llamativo aluminio rojo- y ahora exterior.
La decisión era una toda aceptación de la metedura de pata en los setenta. El edificio consistorial no era si quiera funcional -lo que suele destacarse de la arquitectura desarrollista- sino que estaba interna y externamente mal planteado. Incluso mal construido, pues hoy sabemos que los arcos de hormigón armado están fallando y antes de navidades ya se debió proceder de urgencia a su refuerzo.Por todo ello, ya en su día al finalizar la reforma interior del consistorio, el articulista de Esla, José Luis Gigosos, se mostraba a favor de demoler el actual edificio concejil, incluso perdiendo la inversión ya realizada en él. Aunque pueda parecer una locura, nosotros también estamos a favor de ello, con los siguientes matices y anticipándonos a una nueva reforma.Creemos que el edificio, tras 35 años de vida, ni arquitectónicamente ni urbanísticamente se ha ensamblado en Valencia de Don Juan. En nuestra opinión, en vez de gastar unos 194.000 euros en tratar de mejorar su estética -creemos que según el diseño que publica el periódico apenas se consigue- sería más efectivo esperar un tiempo prudencial para el que la economía municipal esté más saneada y cuente con excedentes suficientes que permitan al alcalde correspondiente tomar la valiente decisión de derribar esta negada construcción.
Interior del desaparecido Teatro Coyanza. Colección Alcón.
Se procedería así a erigir un nuevo edificio consistorial que contara con una estética acorde a su emplazamiento y sobre todo que se articulara mejor a la trama urbana de la Plaza Mayor. No decimos que haya que copiar un consistorio al estilo del siglo XVIII, ni mucho menos, pero sí que guarde proporciones y utilice materiales nobles en su fachada. Por otro lado, que se retraiga unos metros atrás para dejar de tapar parcialmente a la iglesia parroquial ya que, desgraciadamente, en su parte trasera no cuenta ya con el coqueto Teatro Coyanza con el que compartía solar el añorado Ayuntamiento de mediados del siglo XIX que a comienzos del XX recibió una esbelta torrecilla para albergar el mecanismo del reloj público. En definitiva, creemos que las atrocidades cometidas no pueden tratar de solucionarse con cirujía estética. Ojalá lo reflexionen nuestras autoridades, pues están a tiempo.