sábado, 7 de marzo de 2009

Murió Javier Cortés, un ejemplo para el patrimonio arqueológico romano


El pasado 3 de marzo fallecía en Palencia Javier Cortes Álvarez de Miranda. Su vida debe considerarse un ejemplo pues en una de sus fincas agrícolas descubrió en 1968 los restos de lo que se confirmaría fue una importante villa romana, La Olmeda.

Lejos de taparlos o incluso destruirlos, como han hecho otros muchos agricultores, Javier Cortés hizo público el descubrimiento y puso todo de su parte para que se realizasen excavaciones arqueológicas en sus tierras, a fin de localizar el máximo número de restos.

Así, salió a la luz uno de los complejos rurales romanos más impresionantes de Europa, la villa romana de La Olmeda, en Pedrosa del Rey (Palencia). Desde entonces, Javier Cortés que había estudiado ingeniería agraria, dedicó su vida a la arqueología, siendo su objetivo mostrar al público los restos arqueológicos aparecidos, entre ellos unos magníficos mosaicos en cuyo estudio llegó a alcanzar gran prestigio.

En 1980, Javier Cortes donó a la Diputación los terrenos que ocupa la villa romana y cedió la gestión del yacimiento al patronato que se constituyó para este objetivo. Ese mismo año, recibió la Medalla de Oro de la Provincia, la máxima distinción institucional, que le fue entregada en el Ayuntamiento de Saldaña como muestra de agradecimiento a su loable gesto altruista de donar La Olmeda.

Era académico de la Institución Tello Téllez de Meneses y el año pasado, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario del descubrimiento de la villa romana, publicó la obra 'Los mosaicos de la villa romana de La Olmeda', editada por la Diputación palentina.

Su ejemplo debertía cundir, puesto que muchos agricultores de nuestra tierra se han topado en numerosas ocasiones con restos arqueológicos que han ocultado o destruido por desconocimiento, temiendo el embargo de sus fincas o la intromisión de los investigadores. En la vega del Esla contamos con numerosas evidencias de villas romanas, alguna de las cuales se ha excavado, y que bien podrían musealizarse y convertirse en un referente turístico para la zona, si no con tanta espectacularidad como La Olmeda (algo difícil), sí interesante para toda la ciudadanía.

Precisamente esa era una de las máximas de Javier Cortés, que todo el mundo pudiera disfrutar de la arqueología. La Olmeda rebrirá de nuevo apenas en un mes, tras una importante inversión y mejora expositiva. Cortés no llegará a verlo, pero todos debemos agradecerle su labor: descanse en paz (STTL).