miércoles, 21 de octubre de 2009

Mi último artículo en la revista ESLA

Sobre el callejero coyantino


En las últimas semanas se está procediendo a la sustitución de las cartelas de chapa que indicaban los nombres de las calles y avenidas de nuestra localidad, siendo reemplazadas por otras de cerámica. Ello es un verdadero acierto por cuanto mejora la estética urbana.


Pero no quita para que podamos añadir valoraciones y propuestas sobre lo que se podría hacer paralelamente a este proceso de renovación. Y es que ya otras personas en el pasado hicieron alegatos para corregir errores o erratas en varias de las denominaciones de nuestras calles, deficiencias que observamos no están siendo enmendadas o corregidas en su totalidad. Pero como quiera que para algunas todavía hay tiempo de rectificar, vamos a proponer cambios.


Dos ejemplos de ello son las calles “Cárcaba” ¡con b! (ya corregida) o la actualmente rotulada como “Alonso Arias de Alisenda”, que siempre fue sencillamente dedicada a Alonso Arias, pero a cuya denominación hace unos años se le quiso añadir el segundo apellido, haciéndose de manera infortunada, pues ya publicamos en el Diario de León una sinopsis biográfica sobre este personaje histórico en la que corroborábamos su verdadero nombre: Alonso Arias de Villasinda.


Otra incoherencia es que en unos casos sí y en otros no se añada el oficio o cargo de los personajes históricos que rotulan nuestro callejero, o que a unos se les cite el nombre de pila mientras que a otros se les deje únicamente con sus apellidos. Ejemplos: “Académico García Morejón”, “Pedro Martínez Vidart”, “Maestro Pastrana”, “Teófilo García”, etc. Debería unificarse un criterio, fuera el que fuese.


Y llegados a este punto voy a mojarme dando mi opinión sobre la dedicación de calles a personas. Considero que es un honor extremadamente elevado el conceder una vía pública a alguien, motivo por el cual opino que sólo debería hacerse en casos de probada excepcionalidad y de una notable repercusión para nuestra localidad. Puede que reciba críticas por publicar este pensamiento, pero voy a tratar de explicarme. No comparto la existencia de calles dedicadas a personas que no hayan tenido absolutamente nada que ver con Valencia de Don Juan, por más que se trate de verdaderos genios e/o iconos universales. Ello no significa que no reconozca su valía.


Si, por ejemplo, se hiciese una urbanización o se creasen varios viales nuevos en una zona de “ensanche”, podría entenderse dedicar cada una de las calles a los más afamados pintores españoles, como se hizo en Valjunco con árboles o en La Muela con aves, pero siento no compartir que Picasso, Juan Gris, Murillo, Sorolla, Velázquez, Vela-Zanetti, Miró o Goya las tengan en nuestro casco histórico, por mucho que sean lo que popularmente llamamos “callejas” y que como tal no tuvieran nombre propio en el pasado, decidiéndose hace años por denominarlas de esta manera, al igual que más recientemente se hizo con otras a las que se bautizó con las capitales de la comunidad autónoma, con las comarcas leonesas o con algunas ciudades asturianas.


¿Alguno de estos pintores tuvo parentesco en Valencia de Don Juan? ¿Acaso alguno se inspiró en algo referido a nuestra villa? Más aún, ¿cuelga alguna obra suya de alguna pared coyantina? Ojalá alguna respuesta fuese afirmativa, mas no lo creo. Por tanto, sus méritos quedan reducidos a su españolidad, genialidad y maestría. Entiendo pues que si nos basásemos sólo en estos factores también las merecerían otros arquitectos, escultores, literatos, ingenieros, músicos, deportistas, investigadores, etc, etc.


De la última lista aparecen entre nuestras calles: Fleming (único extranjero, por cierto), Falla, García Lorca, La Cierva, Pérez Galdós y Pío Baroja. Mucho les debemos a todos ellos por su legado profesional y cultural, más nada específicamente los coyantinos. Por ello, creo que usurpan el honor a otras personas seguramente menos universales, pero también mucho más cercanas y significativas para nuestra localidad. Por no hablar de hechos históricos e incluso infraestructuras trascendentales para Valencia de Don Juan: acertadísimas decisiones me parecen las de dar los nombres de “Presa de San Marcos” o “La Cerámica” a dos calles coyantinas, perpetuando así dos referencias hoy perdidas. Siguiendo estos ejemplos, ¿No merecería una calle Eugenio Ribera, el ingeniero de nuestro puente, primero en España realizado completamente con hormigón armado? ¿Y el ferrocarril secundario o tren burra? ¿O los chopos, no tienen sitio en el callejero “arbóreo” de Valjunco, siendo esenciales en nuestra economía local?


Pero también deseo dejar otro pensamiento claro, y puede que también polémico: ¿Por qué una persona merece que su nombre elimine la histórica denominación de una calle o plaza? Nuevamente me explico. Calles Isaac García de Quirós y (Demetrio) Alonso Castrillo, históricamente llamada en conjunto “Calle Mayor”. Por méritos pretéritos, estos dos políticos (el primero Alcalde y el segundo Ministro), fueron distinguidos con una calle en nuestra localidad. Para ello se partió en dos la calle Mayor y cada parte le fue dedicada a uno.


¿Se les debe eliminar ahora? Pienso que sí y también que no, por tanto planteo una solución intermedia, es la siguiente. Creo con rotundidad que deben recuperarse los nombres tradicionales de las calles, pero para evitar polémicas y sobre todo confusiones (algunas calles mudaron su nombre hace casi ya un siglo), se puede añadir en la misma placa o en otra supletoria un texto aclaratorio. Ejemplo: “CALLE MAYOR” y debajo “Tramo dedicado a ISAAC GARCÍA DE QUIRÓS: abogado, Diputado Provincial y Alcalde (1907-09) que se distinguió en sus cargos por el beneficio y el progreso de su villa natal”, y en la otra parte, “Tramo dedicado a DEMETRIO ALONSO CASTRILLO (Valderas 1841, Madrid 1916): abogado, Diputado a Cortes, Senador y Ministro de Gobernación en el Gobierno de Canalejas (1911), que contribuyó al progreso de nuestra ciudad al impulsar diversas obras públicas”.


Los textos explicativos, realizados en losas de cerámica cocida similares a las placas que se están actualmente colocando, ayudarían también a recuperar la memoria colectiva en lugares que hoy estén descontextualizados: “EL ROLLO. Columna de piedra símbolo de jurisdicción, destinada al ajusticiamiento público de reos y, en su caso, a la exposición pública de sus cadáveres”. Puede parecer un tanto macabro, pero la Historia local también tiene sus sombras y la existencia de estas piquetas o rollos estaba generalizada. Su función fue afortunadamente suprimida por la Constitución de Cádiz, pero en muchos lugares se han conservado físicamente hasta hoy: Villademor de la Vega, Mayorga, Toreno, Villalón de Campos,... En nuestra localidad se encontraba en la actual plaza dedicada a Eliseo Ortiz, pero también mantiene una denominación en la calle que se sitúa detrás del Ayuntamiento.


Creo además que la propuesta que lanzo serviría también para resolver casos delicados como los relativos a las denominaciones franquistas. Ejemplo: Calle Carlos Pinilla. Solución: recuperación del nombre histórico “CALLE DE LA BARRERA” y añadidura de texto explicativo con mención: “Históricamente en esta zona, rica en tierra arcillosa y agua superficial, los coyantinos elaboraban in situ adobes para edificar, lo que acabó dando nombre a la calle, que también estuvo dedicada al político zamorano Carlos Pinilla Turiño (1911-1991)”. A pesar de que para muchos (me incluyo) sobran estas dedicatorias personales, respeto a quienes las puedan defender, por lo que creo que con esta propuesta todos podríamos quedar contentos, a la par que recuperaríamos una seña de identidad propia, sin que con ello se caiga en el particularismo.

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