sábado, 14 de noviembre de 2009

Adios, querido Antonio

Habías vencido a la muerte varias ante tu delicada salud, pero anoche ya no pudiste más y nos dejaste, con gran pena para todos los que te queríamos.

Antonio, vecino predilecto. Espectador de tantos juegos de niños; sufridor de los balonazos que golpeaban tu puerta trasera cuando metíamos gol; observador silencioso de tantas trastadas. Acompañante generoso muchas tardes, cuando ambos nos quedábamos embelesados viendo un vídeo de tu colección 'El hombre y la tierra'.

Antonio, allá donde te hayas ido, conserva esa bondad y esa sonrisa permanente con la que a otros harás también felices. Nosotros siempre te recordaremos y te echaremos en falta.


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