
miércoles, 20 de febrero de 2008
Prácticas del CAP: clases en el IES Padre Isla

lunes, 18 de febrero de 2008
Los Movimientos Sociales (clase 4 de 4)
3.- LA EXPANSIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO
I
3.1.- Hacia un sindicalismo de masas
I
Estas luchas también hicieron difundir el pensamiento y la práctica socialista, que usó nuevas estrategias. La lucha sindical de masas fue una de ellas.
3.2.- La formación de los partidos socialistas





+ los continuadores del blanquismo, encabezados por Edouard Marie Vaillant, antiguo miembro del Consejo general de la I Internacional
+ la encabezada por Jules Guesde (guesdistas) que junto a Paul Lafargue, yerno de Marx y Vaillant formaron el Partido Socialista de Francia.


De carácter marxista fue Federación Socialdemócrata de Inglaterra, que había sido fundada en 1884 y que en 1907 empezó a llamarse Partido Socialdemócrata. Éste, junto con los elementos de izquierda del Partido Laborista Independiente formó en 1911 el Partido Socialista Británico, que en 1920 jugó un papel decisivo en la fundación del Partido Comunista de la Gran Bretaña.

- Otros partidos socialistas europeos:
En Bélgica el Partido Obrero Belga fue fundado en 1885, publicando el órgano político Le Peuple. En 1894 en la «Carta de Quaregnon» se señalaron los objetivos: socialización de los medios de producción, supresión de las clases sociales y emancipación del proletariado. En ese año el Partido Obrero Belga, que había visto como era reconocido con algunas restricciones el sufragio universal por el que había luchado desde su fundación, consiguió 28 escaños para sus representantes. En 1901 el nuevo dirigente Émile Vandervelde prosiguió su lucha por el reconocimiento total del sufragio universal, que no se conseguiría hasta 1919.
- El socialismo en Estados Unidos y Japón:
En Japón fueron Yabuki Sugataro (1859-1933), conocido como Sen Katayama e Isowa Abe los fundadores del Partido Socialdemócrata. En 1904-1905 tuvo lugar una fuerte represión y en 1906 el partido fue reorganizado por una mujer, Tokyiro Kato, pero en 1908 y 1910 tuvieron lugar nuevas represiones que dieron como resultado la liquidación física de los miembros del partido, que no había de recuperarse hasta después de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de los esfuerzos que hicieron la Segunda y sobre todo la Tercera Internacional.
4.- LA SEGUNDA INTERNACIONAL
A diferencia de la I Internacional, en ésta se reconocía la plena autonomía de cada partido nacional, de manera que no existía un Consejo General. En 1900 fue creado el Buró Socialista Internacional, con sede en Bruselas.
La II Internacional creó algunos de los símbolos más característicos que identifican el movimiento obrero. Algunos de ellos ya habían sido usados en momentos anteriores, como la bandera roja, usada por la Comuna de París. También en la Comuna se había cantado el himno La Internacional, con letra de Eugène Potier y música de Pierre Degeyter. Estaleció la celebración del 1º de Mayo como día de los trabajadores en reivindicación de la jornada de ocho horas.
El primer problema se resolvió con la expulsión de los anarquistas en el Congreso de Zurich (1893) al aprobarse el postulado marxista referente a la participación política.
Uno de los puntos en los que más insistió la II Internacional fue el apoyo a las reivindicaciones de la mujer, especialmente en lo referente a su derecho al voto y a la supresión de las trabas legales a su igualdad jurídica en asuntos como referentes al ámbito privado, como el matrimonio, como en otros referentes al ámbito ciudadano o laboral. En 1878 August Bebel había publicado el libro La mujer y el socialismo, una obra muy esclarecedora que analizaba la problemática de la mujer en la historia y daba las claves de lo que tenía que ser la lucha de la mujer en el siglo futuro. Clara Zetkin, una de las más destacadas dirigentes del Partido Socialista Alemán, fue nombrada secretaria general de la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas convocda en Stuttgart en 1907, en la que destacó la vibrante oradora Rosa Luxemburg. El tema que tuvo mayor protagonismo fue el del voto femenino, pues descontando Finlandia, Noruega y algún otro país como Nueva Zelanda, en el mundo las mujeres no tenían derecho al voto. En este sentido fue notable la participación de la finlandesa Hilja Parssinen, que había logrado alcanzar en su país el acta de diputada. En esta Conferencia, una delegada de la India (que en la documentación se menciona como compañera Rama, de Bombay) y la delegada japonesa, Tokyiro Kato, hablaron sobre la situación de la mujer en sus respectivos países, sometidas a una explotación y a una carencia de derechos imposible de imaginar en Occidente. La Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se realizó en Copenhague en 1910, y adoptó una resolución por la cual se señalaba el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, por ser el día en que habían tenido lugar los hechos de la fábrica Cotton, en Nueva York.
Al estallar la guerra mundial, en verano de 1914, la mayor parte de los partidos socialistas europeos sucumbieron ante la oleada de patriotismo nacionalista que invadió Europa. Los principios revolucionarios fueron abandonados y muchos líderes socialistas se comprometieron a una colaboración con los gobiernos burgueses de sus respectivos países en aras de lo que fue llamado unión sagrada. La guerra dividió el movimiento socialista en tres tendencias:
Mientras la guerra seguía su curso inexorable tuvieron lugar tres conferencias testimoniales de socialistas marxistas que se oponían por completo a la guerra y abogaban por convertirla en revolución proletaria en los países contendientes. La primera de ellas fue la Conferencia de Zimmerwald, que se celebró del 5 al 8 de septiembre de 1915 en esa localidad de la neutral Suiza. Participaron 38 delegados de 11 países europeos Alemania, Francia, Italia, Rusia, Polonia, Rumania, Bulgaria, Suecia, Noruega, Holanda y Suiza. La conferencia, en la que la mayor parte de los borradores de resolución fueron redactados por una comisión encabezada por Lenin, aprobó un manifiesto-llamamiento A los proletarios de Europa, así como una declaración común de las delegaciones alemana y francesa -los gobiernos de cuyos países estaban en guerra- así como una resolución de simpatía a las víctimas de la guerra y a los luchadores perseguidos por las actividades políticas. También se procedió a la elección de la Comisión Socialista Internacional. En abril de 1916 y agosto de 1917 tuvieron lugar en Estocolmo nuevas conferencias pacifistas, pero las condiciones para la división ya habían madurado en el seno de movimiento socialista internacional y concretamente de la II Internacional.


domingo, 17 de febrero de 2008
Los Movimientos Sociales (clase 3 de 4)

- la crítica del presente que entonces se estaba viviendo, en la que predominaba la explotación capitalista


I
1) Burgueses y proletarios, analiza la evolución histórica de la humanidad y enuncia el principio de que la lucha de clases es el motor de la Historia. Después de analizar el papel histórico de la burguesía señala la aparición del proletariado, la clase obrera, como clase antagónica. Analiza también el carácter conservador de la pequeña burguesía y el significado universal de la lucha del proletariado (Los obreros no tienen patria).
2) Proletarios y comunistas, expone la función de los comunistas como destacamento de vanguardia en la lucha contra la burguesía con el objeto de abolir la propiedad privada de los medios de producción, que tendrán que ser sustituidos por la propiedad colectiva, y la revolución de las relaciones humanas a todos los niveles. Se exponen también las tesis marxistas sobre la familia, la patria y el matrimonio.
3) Literatura socialista y comunista, es una crítica de los distintos tipos de socialismo aparecidos en la historia, divididos en reaccionario, pequeño-burgués, conservador-burgués y crítico utópico. Éste último, el socialismo utópico, es calificado como progresivo aunque según Marx y Engels continúa ligado a una concepción metafísica (no científica) del desarrollo social.
4) Está dedicada a la estrategia y la táctica de los partidos comunistas ante la revolución.
El manifiesto acaba con el llamamiento ¡Proletarios de todos los países, uníos!.
• La mercancía: tiene un doble valor, valor de uso y valor de cambio. El Valor de uso se realiza en el uso o consumo. El valor de cambio se realiza en el comercio, cuando se intercambia una mercancía por otra. Como valores, todas las mercancías son tan sólo medidas determinadas de tiempo de trabajo humano.
• El dinero. La mercancía dinero, el oro, tiene un doble valor de uso: como objeto (para el dentista por ejemplo), y también como expresión del tiempo de trabajo "coagulado" en cualquier otra mercancía.
• El intercambio. El proceso de intercambio constituye el metabolismo social. Este proceso de intercambio se lleva a cabo en dos metamorfosis opuestas: transformación de la mercancía en dinero y otra transformación del dinero en mercancía. Ello constituye un ciclo, y la metamorfosis de cada mercancía se entrelaza con los ciclos de las demás mercancías. El proceso global constituye la circulación de las mercancías.
• La fuerza de trabajo y su valor. Con el nombre de fuerza de trabajo entiende el conjunto de las facultades físicas e intelectuales que hay en el cuerpo, en la personalidad viva de una persona humana, y que ésta pone en movimiento cada vez que produce cualquier clase de valor de uso. La característica a la fuerza de trabajo es su propiedad peculiar de ser fuente de valor.
• Capital constante y capital variable: Capital constante es la parte del capital que se invierte en medios de producción, es decir, en maquinaria, material auxiliar, materia prima, otros medios de trabajo. Éste no modifica su magnitud de valor en el proceso de producción. Capital variable es la parte de capital que se convierte en fuerza de trabajo (o sea los salarios que se pagan a los obreros). Esta parte del capital modifica su valor en el proceso de producción. Reproduce el propio equivalente (en dinero) y, además, un excedente, al que Marx llama plusvalía, y que puede ser más o menos pequeño.
• La plusvalía: es el valor creado por el trabajo pero no retribuído al trabajador. La plusvalía es la expresión (monetaria) del valor incorporado al capital inicial por el trabajo. En el capitalismo esta plusvalía es apropiada por los propietarios de los medios de producción sin contrapartida alguna para la clase obrera.
• La jornada de trabajo: según Marx «La jornada de trabajo, sus límites, su prolongación, es uno de los principales medios de que goza el capitalista para aumentar la tasa de plusvalía, o sea la ganacia de su bolsillo. Por lo tanto, la regulación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de la producción capitalista como lucha por los límites de la jornada de trabajo: una lucha entre la globalidad de los capitalistas, es decir, la clase de los capitalistas y la globalidad de los obreros, o clase obrera».
2.3.- El anarquismo
Paralelamente al desarrollo de lo movimiento socialista, tanto en su teoría como en su práctica, apareció el anarquismo. Éste se entronca con el pensamiento del francés Pierre J. Proudhon, autor de las obras Qué es la propiedad privada y Sistema de contradicciones económicas. En ellas propugnaba un cierto tipo de individualismo que se convertía en solidario al ser integrado en el mutualismo o cooperativismo, de modo que el aparato del Estado, según Proudhon, debería ser sustituido por una federación de mutualidades o cooperativas autogobernadas.
Consideraba la propiedad como un robo y rechazaba al Estado como institución. El objetivo de la lucha colectiva debía ser la libertad del individuo. Apostaba por la expansión del mutualismo: la creación de un crédito público y gratuito que permitiera dotar de los medios de trabajo necesarios a los individuos de las asociaciones de trabajadores.

El instrumento para conseguir estos objetivos tenía que ser la revolución hecha de manera espontánea por las masas, de abajo arriba. La sociedad, tras la revolución, debía basarse en comunas que fueran autónomas y autogestionadas en la que los medios de producción - tierras de labranza, fábricas, minas, etc.- deberían ser propiedad colectiva y no propiedad privada. Aunque los frutos allí obtenidos deberían seguir siendo privados en virtud del principio, «a cada uno según su trabajo».

Tanto Bakunin como Kropotkin consideraban la huelga general como la principal arma de la clase trabajadora, aunque no rechazan el terrorismo para conseguir sus fines. De hecho los últimos veinte años del siglo XIX y los primeros 20 años del siglo XX abundaron en atentados anarquistas en diversos lugares del mundo. Desde los realizados en Rusia por el grupo Narodanaia Volia (la Voluntad del Pueblo) a los que se llevaron a cabo en España (asesinatos de Cánovas del Castillo, 1897, José Canalejas, 1912, o Eduardo Dato, 1921), o Estados Unidos (presidente William McKinley, 1901).
I
2.4.- La formación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)
La Primera Internacional fue fundada en Londres el 28 de septiembre de 1864 con el nombre de Asociación Internacional de Trabajadores. Karl Marx redactó el manifiesto inaugural, que con el nombre de Llamamiento Internacional, recogía los dos principios básicos de la nueva organización: que la emancipación de la clase obrera ha de ser obra de los mismos trabajadores y que la clase obrera tenía que plantearse como objetivo la conquista del poder político.
No en vano, la Primera Internacional adoptó gran parte de las ideas de Karl Marx, quien sabía la gran diversidad de tendencias que tendrían que agruparse, desde los sindicalistas ingleses, los proudhonianos franceses, los nacionalistas polacos, los republicanos italianos, etc. De aquí su gran mérito de haber sabido redactar unos Estatutos que todos dieron por válidos. Estos estatutos preveían la creación de federaciones locales (que integraban sociedades o sindicatos obreros) y regionales (agrupando los diferentes Estados, como Gran Bretaña, Francia, España, Estados Unidos, etc.). Las federaciones locales estarían dirigidas por Consejos (comités) locales y provinciales y por un Consejo General de la Internacional, dirigido por el propio Marx.
Formaron parte de la Primera Internacional:
- las diversas sociedades obreras
- los diversos grupos y tendencias
- personalidades
Se estructuró en secciones nacionales bajo la dirección de un Comité Central.
El Consejo celebró diversos Congresos en Ginebra (1866), Lausana (1867) -en el que se recibió el ingreso de Bakunin-, Bruselas (1868) y Basilea (1869). En estos Congresos se establecieron acuerdos para impulsar las movilizaciones obreras en los diferentes países y se definieron una serie de reivindicaciones concretas que iban a ser los ejes en torno a los que giraría la acción del movimiento obrero, especialmente del sindicalismo, hasta principios del siglo XX.
Los principales objetivos cuya obtención se planteó la Internacional como objetivo prioritario incluían la jornada de 8 horas, la supresión del trabajo infantil, la mejora de las condiciones laborales de la mujer , la abolición de los ejércitos permanentes y la socialización de los medios de producción. También se dijo que la huelga era el medio más eficaz para alcanzar estos objetivos.
Pero las disensiones en la Internacional entre las posiciones marxistas y las anarquistas no habían hecho sino aumentar. La oposición a Marx la encabezó al principio Proudhon, y más tarde Bakunin. Éste era partidario de la insurrección general y espontánea de las masas como medio para destruir el orden burgués y acabar con el Estado, y acusaba de autoritarismo al aparato interno de la Internacional. Cuando los Congresos fueron reanudados, tras la interrupción que significó la guerra Franco-Prusiana, las diferencias dentro de los dos principales sectores de la Internacional se habían hecho insostenibles. En la Conferencia de Londres de 1871 Marx combatió tenazmente a Bakunin, y en el Congreso de La Haya (1872) los partidarios de éste, entre los que se encontraban bastantes suizos, belgas, italianos y españoles, fueron expulsados de la Internacional. En La Haya se decidió también la organización de los trabajadores en partidos nacionales.
A fin de alejarla de la influencia anarquista, Marx hizo trasladar la sede de la Internacional a Nueva York, donde languideció unos años hasta la disolución del Consejo General en Filadelfia, en 1876. Los bakuninistas fundaron la Internacional Antiautoritaria, que perduró hasta 1881.
La guerra franco-prusiana de 1870 supuso un nuevo factor de crisis para la Primera Internacional que, contraria al conflicto, no logró que los trabajadores no participasen en la misma. Sólo el recientemente creado Partido Obrero Socialdemócrata de los Trabajadores (1869) de Alemania se opuso a la guerra.
La victoria alemana en Sedán provocó la caída de Napoleón III y la instauración de la III República francesa. Adolphe Thiers, nombrado jefe del ejecutivo, negoció con Bismarck los términos del armisticio: Francia se obligaba a ceder Alsacia y parte de la Lorena, y a pagar cinco mil millones de francos de indemnización de guerra. El 1 de marzo tuvo lugar el momento más humillante que consistió en el desfile del ejército alemán por los Campos Elíseos, algo que Thiers había negociado a cambio de que renunciasen a la ocupación de Belfort. Los alemanes dejaron París al día siguiente, pero el descontento de la población iba a cristalizar en los hechos revolucionarios que constituyeron el episodio de la Comuna de París.
La mayor parte de la población de París estaba integrada en la guardia nacional. La noche del 17 al 18 de marzo, Thiers provocó el último incidente, al ordenar que fuesen requisados 227 cañones que retenía la guardia nacional en Montmartre, que habían sido comprados por suscripción popular de los parisienses durante el sitio. Las tropas encargadas de apoderarse de los cañones confraternizaron con el pueblo y fusilaron a dos generales, insurreccionándose contra el gobierno. Éste abandonó la capital que se organizó para hacer frente a la nueva situación. Los parisienses, erigidos en Comuna de París, eligieron un comité central de la guardia nacional, constituido por delegados de cada distrito (arrondissement) que fue apoyado por la AIT.

Se constituyó un Consejo General de la Comuna de París formado por 90 miembros, entre los que figuraban partidarios de Blanqui, jacobinos e internacionalistas. También dieron su apoyo a la Comuna algunas personalidades del mundo del arte, como los pintores Gustave Courbet, Camille Corot, Honoré Daumier, Edouard Manet o François Millet. El programa de gobierno quedó en la imprecisión, pues mientras los jacobinos pretendían, como ya hemos citado, gobernar toda Francia desde la Comuna de París, otros, llamados federados, pretendían que la Comuna de París se integrara en una federación de Comunas de Francia, en la que debía disolverse el Estado. Esta es la tendencia que predominó, dada la extensión del movimiento comunalista a diversas provincias, como Lyon, Saint-Étienne y sobre todo Marsella, aunque en ninguno de estos lugares el movimiento se sostuvo más allá de algunos días, dada la rapidez de la represión por parte del gobierno "versallés".
I
La Comuna de París se dotó de diez comisiones, a modo de ministerios, en los que la Comisión Ejecutiva hacía el papel de gobierno. Entre las medidas adoptadas cabe destacar la adopción de la bandera roja y el calendario revolucionario, la nacionalización de los bienes del clero, la sustitución del ejército por milicias populares, así como el desarrollo a impulso del internacionalista húngaro Frankel, de una amplia acción social: anulación de los alquileres de las viviendas, adopción de la jornada de diez horas, proclamación del principio socialista de «la tierra al campesino, la herramienta al obrero, el trabajo para todos». Las mujeres tomaron un papel activo en este episodio de la historia francesa. Dirigida por Louise Michel y la rusa Elisabetha Dimitrieva-Tomanovskaia, fue organizada la Unión de Mujeres, para la defensa de la ciudad, el suministro de provisiones a los combatientes y el cuidado de los heridos.
I
2.5.- Fin de la Comuna de París

Tras la guerra franco-prusiana, los Congresos fueron reanudados. En la Conferencia de Londres (1871) Marx combatió tenazmente a Bakunin. Finalmente, en el Congreso de La Haya (1872) los partidarios de Bakunin, entre los que se encontraban bastantes suizos, belgas, italianos y españoles, fueron expulsados de la Internacional. El motivo fundamental fue su no aceptación de la organización de los trabajadores en partidos nacionales, propuesta aprobada en dicho congreso.
sábado, 16 de febrero de 2008
Los Movimientos Sociales (clase 2 de 4)

Sus teorías violentas fueron seguidas en el siglo XIX por otros reformadores sociales como Louis Auguste Blanqui (1805-1881). Éste participó en las revoluciones france

- Teóricos que abogan por soluciones pacíficas:

Louis Blanc (1811-1882) prefería la acción basada en la lucha pacífica por el

Muchos socialistas utópicos confiaban en reformar la sociedad al margen de la acción política, como resultado de la difusión de nuevos valores sociales o de la fundación de comunidades que sirvieran de ejemplo alternativo. Los principales de ellos fueron los franceses Fourier, y Cabet, así como el inglés Robert Owen.



Como copropietario y director de la fábrica New Lanark en Escocia (1824), denunció algunos de los postulados del liberalismo clásico e ideó el New Moral World en los que se anticipaba a la moderna legislación obrera, conseguida tras décadas de luchas de los trabajadores. Aplicó sus principios teóricos a su fábrica en la redujo la jornada de trabajo, estableció subsidios, fundó un economato, instaló una escuela infantil, … entre otras mejoras.

En Indiana, Estados Unidos, fundó la colonia agrícola New Harmony de tipo comunitarista, en la que se pusieron en práctica los principios del «nuevo orden moral», como eran la vida en común, sin matrimonio y el dinero sustituido por el trabajo-hora. Reclutó 800 colonos.
Flora Tristán (1803-1844) es considerada la fundadora del feminismo moderno. De origen acomodada, su padre no la reconoció y a su muerte quedaron en la pobreza, debiendo trabajar de niña en un taller de litografía con cuyo propietario se casó por conveniencia con 17 años. Su pensamiento engarza con el socialismo utópico (sansimoniana, revolución pacífica) pero viendo imprescindible la creación de un partido, la Unión Obrera.
"Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer".
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2.- LA ÉPOCA DE LA PRIMERA INTERNACIONAL
I
2.1.- El impacto de la revolución de 1848
Francia es en estos momentos el centro del movimiento obrero. Los trabajadores se unen a la burguesía liberal para derrocar a la monarquía mediante una insurrescción. Se instaura así la II República francesa, a la cual se van a exigir una serie de derechos sociales, ya no sólo políticos o económicos. Estamos en un momento en el que avanza la difusión de las ideas democráticas que reivindican soberanía popular frente a la soberanía nacional, en definitiva piden sufragio universal en detrimento del sufragio censitario.
Otra de sus novedades será el decreto mediante el cual el Estado adquiere capacidad para intervenir en el trabajo. Así, el ministro socialista Louis Blanc instaura en este primer momento los Talleres Nacionales, asociaciones de trabajadores financiadas por el Estado y supervisadas por los propios obreros. Pero la burguesía se opuso a estos cambios y tras las elecciones de mayo el nuevo gobierno los suprimió en junio. Esto, sumado al retroceso en otros avances sociales conseguidos en febrero, provocó como respuesta popular la insurrección de junio que supuso un auténtico enfrentamiento de clases entre burguesía y proletariado que había de saldarse con 1.500 fusilados y 25.000 presos.

viernes, 15 de febrero de 2008
Los Movimientos Sociales (clase 1 de 4)
1.- LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO

- la Revolución Industrial a finales del s. XVIII y duarante el s. XIX cambia radicalmente el proceso de transformación de los recursos de la naturaleza: ello básicamente consiste en la disminución del tiempo de trabajo necesario para transformar un recurso en un producto útil, gracias a la utilización de máquinas manuales. Esto permite reducir los costes unitarios, y aumentar la productividad

1.2.- Represión, radicalismo y lucha social

1.3.- El ludismo

En 1811, la disolución violenta de una manifestación de medieros de Nottingham por parte del ejército, provocó que esa misma noche los trabajadores incendiaran la fábrica y destruyeran unos 60 telares de medias. El movimiento se extendió por Gran Bretaña y sus acciones recibieron una fuerte contestación desde el Gobierno, que declaró prohibida la destrucción de las máquinas de 1790 a 1817, bajo pena de muerte desde 1812, motivo por el cual se ejecutó a 18 luditas en 1813.
El movimiento se amplió a las zonas rurales en la década de 1830, por medio de la destrucción de trilladoras. También se difundió por toda Europa:
- ESPAÑA: Alcoy (1821, queman telares y máquinas de hilar), Camprodón (1823, destruyen máquinas de cardar e hilar), Barcelona (1835, incendiaron la primera fábrica accionada a vapor, llamada El Vapor, de la familia Bonaplata)
Como curiosidad, decir que el neoludismo es un movimiento actual (se origina a finales del siglo XX) y que reacciona contra las nuevas tecnologías.
Una concentración en defensa del sufragio que tuvo lugar en Manchester el 16 de agosto de 1819 terminó con una brutal represión que se conoce como matanza de Peterloo ya que murieron 11 de los manifestantes y hubo más de 400 heridos. Existe un relato de un asistente a la manifestación, Samuel Bamford, que recoge el ataque de la caballería inglesa contra los que escuchaban la arenga (pincha aquí para leerlo).

2) circunscripciones electorales de igual tamaño (fin de la preeminencia de los terratenientes rurales)
3) voto secreto
4) no necesidad de ser propietario para ser elegido diputado (acceso a los obreros)
5) dieta, sueldo para los diputados (para que los obreros pudiesen vivir de la política)
6) parlamentos anuales
